231 Marzo-Abril 2014

"Queridos hijos, con amor materno deseo ayudaros para que vuestra vida de oración y penitencia sea un verdadero intento de acercamiento a mi Hijo y a Su luz divina, para que sepáis cómo separaros del pecado. Cada oración, cada Misa y cada ayuno son un intento de acercamiento a mi Hijo, una remembranza de Su gloria y un refugio del pecado; son el camino hacia una nueva unión del buen Padre con sus hijos. Por lo tanto, queridos hijos míos, con los corazones colmados de amor, invocad el nombre del Padre Celestial para que os ilumine con el Espíritu Santo. Por medio del Espíritu Santo, os convertiréis en fuente del amor de Dios. De esa fuente beberán todos aquellos que no conocen a mi Hijo, todos los sedientos del amor y de la paz de mi Hijo. ¡Os doy las gracias! Orad por vuestros pastores. Yo oro por ellos y deseo que ellos sientan siempre la bendición de mis manos maternas y el apoyo de mi Corazón materno."

1. Ayuda materna de María para la santidad de sus hijos 

La Iglesia católica vive momentos de especial bendición por medio de la presencia prolongada de la santísima Virgen María Reina de la Paz en Medjugorje, manifestación que es obra del mismo Dios y que tiene como fin: renovar espiritualmente el mundo y la Iglesia, mientras que se forjan caminos de paz. Recuérdese además, que Dios y Su Madre desean que los cristianos —y personas de buena voluntad—, acojan este Signo portentoso de la «Mujer vestida de Sol» que viene aplastar la cabeza infernal del enemigo por excelencia de los designios de Dios. El Cielo se ha vuelto abrir al inicio de este mes de abril, mes de la Pascua de Cristo, y nos ha hablado: «Queridos hijos, con amor materno deseo ayudarlos para que su vida de oración y penitencia sea un verdadero intento de acercamiento a mi Hijo y a Su luz divina; para que sepan como separarse del pecado». Estas palabras no se pueden escuchar como quien oye una noticia en televisión o como se escucha la voz de un amigo o de algún familiar. Imposible. Hay que escucharlas y acogerlas con el corazón en la mano y considerar, que la ayuda materna que María proporciona para alcanzar la santidad es perentoria. Recuérdese que la Madre no viene hacer turismo a la tierra, ni está cansada de vivir en el Cielo. Por el contrario, está con nosotros para ayudarnos, porque nos ama y sabe del peligro en que se encuentran sus hijos. El peligro existe cuando se vive en el pecado. Por ejemplo, es sabido que se ha extraviado un avión y que podría tomar años dar con su paradero; sólo Dios sabe lo que ha sucedido con la aeronave. Pero también, algo parecido ocurre con las almas, que es peor que el extravío de un avión: cada día muchos mueren sin haber conocido a Dios, sin haber recibido el perdón de sus pecados,  sin embargo, a ningún medio informativo le preocupa; sólo a Dios y a Su Madre. Es por eso que la Virgen se aparece, por eso viene a la tierra cada día, porque a Ella le preocupa que se pierdan las almas. Por eso nos indica —con sus palabras cargadas de amor—, cuál es camino de la salvación: sólo Jesús. También la Madre ha dicho como se llega a Él: con la oración y con la penitencia. Esas palabras no se escuchan en la televisión, o en las redes sociales que están encadenando a la humanidad. Esas palabras vienen del Cielo e indican la senda correcta para enfrentar al materialismo y el hedonismo en que ha caído la humanidad. Considérese además, que esta recomendación de la Madre nos viene en el momento más oportuno: mientras nos acercamos gradualmente a la Semana Grande, a la Semana del Amor, a la Semana de la Salvación.

2. Las herramientas de la santidad.

La Madre ha dicho también: «Cada oración, cada Misa y cada ayuno son un intento de acercamiento a mi Hijo, una remembranza de Su gloria y un refugio del pecado, son el camino hacia una nueva unión del buen Padre con sus hijos» Desde que comenzaron las apariciones de la Virgen estas palabras resuenan en el oído de millones de fieles, son una vía segura para la transformación interior y para el acercamiento a Dios. Pero la Madre las vuelve a repetir ahora porque muchos se desaniman, se cansan, se distraen en las propuestas del mundo y se dejan de observar. Otras almas, por el contrario, descubren recientemente el Mensaje de Medjugorje y por tanto, todos debemos estar al corriente de las principales herramientas para vencer el pecado, para acercarse a Dios y colmar el corazón del Espíritu Santo. Esas herramientas son: la oración, la Misa frecuente y el ayuno.

En relación a la oración, la Madre ha pedido que se rece el santo rosario cada día, al menos tres partes. También ha pedido el grupo de oración familiar y el grupo de oración vecinal, la adoración al Santísimo, el Vía Crucis, la meditación diaria de la Santa Biblia. Además ha hablado del recogimiento interior en silencio delante de Dios. Ha dicho que los sacerdotes que rezan la Liturgia de las Horas, deben dar espacio también al santo rosario y formar en sus parroquias grupos de oración. Ella ha dicho: «todos pueden —si se lo proponen—  orar hasta 4 horas diarias, porque apenas es una sexta parte del día». A muchos esto les parecerá extraño y hasta pude sonar exagerado. Sin embargo, a nadie le es exagerado hoy, pasar 4 horas al día frente al televisor o frente al internet, o dedicar 4 horas al día al deporte o a los ejercicios físicos. La cuestión es esta: que lo espiritual se rechaza y la tecnología y el cuerpo cautiva. Por eso la Madre habla y recuerda, el porqué la tecnología no sustituye la oración; ni el yoga, ni demás técnicas de meditación oriental, ni el reiki, ni los spa… El único medio para encontrar la paz del alma y avanzar en la lucha contra el pecado es la oración. Por eso, la Madre lo vuelve a recordar. Como también lo hace el Papa Francisco frecuente mente en sus homilías: está luchando contra el mundo, y todos nosotros debemos formar parte de la misma lucha y no jugar en equipos contrarios. Se recuerda que todos jugamos posiciones distintas — clérigos, consagrados, laicos, catequistas, evangelizadores, contemplativos— pero pertenecemos al mismo equipo, al equipo de la luz y el equipo de la luz no se deja engañar. Por lo que la Madre recomienda asistir frecuentemente a Misa, toda vez que al asistir a Misa regularmente el pueblo de Dios se nutre de la doble mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. La Virgen desde el inicio de sus apariciones pidió acudir a Misa, si es posible, cada día y comulgar siempre y esto obliga, además, a practicar la confesión frecuente. Porque de lo contrario se harían comuniones sacrílegas.

La Madre ha vuelto hablar también del ayuno, término que pude incomodar a muchos. No porque no puedan ayunar o no estén de acuerdo con que el ayuno sea importante para alcanzar la santidad, sino porque, seguramente, les gusta mucho comer. Sin embargo, hay que considerar que quien ayuna, no renuncia a la comida sino que opta, precisamente, por comer mejor y saborear mejor los alimentos.  Una buena razón para ayunar, precisamente, es esta: que quien más ayuna disfruta mejor de la comida y más salud posee, física y espiritual. Pero quienes no ayunan no lo saben, porque el ayuno trae consigo paz, paciencia, alegría; dispone mejor el corazón a la oración, al perdón, a la humildad, a la tolerancia de los defectos ajenos; fortalece la autoestima, logra sanar las heridas más profundas del corazón y hace al ser humano más activos al apostolado y más productivo. Si los empresarios ayunaran, por ellos mismos se darían cuenta de los beneficios que aporta y lo recomendarían a sus empleados.  Otro tanto se puede decir de los responsables de una comunidad cristiana: si los pastores ayunan por sí mismos se darían cuenta de los beneficios que se logran y no durarían además de recomendarlo a los fieles.

3. El Espíritu: manantial para los no creyentes

En el mensaje de este 2 de abril, la Virgen además ha dicho algo realmente hermoso: «Por lo tanto, queridos hijos míos, con los corazones colmados de amor, invoquen el nombre del Padre Celestial para que los ilumine con el Espíritu Santo. Por medio del Espíritu Santo, se convertirán en fuente del amor de Dios. De esa fuente beberán todos aquellos que no conocen a mi Hijo, todos los sedientos del amor y de la paz de mi Hijo». Entonces, los fieles que oran constantemente con el corazón se transforman en manantial de vida para los demás; por medio de la presencia del Espíritu Santo en sus corazones. Es constante, escuchar en los mensajes del día 2 la invitación de la Virgen a sus hijos para que se transformen en luz para los demás: a razón que desea incendiar el mundo con el fuego del evangelio de Su Hijo. Pero para lograr dicho objetivo los fieles deben ser constantes en la oración. No hay de otra. Recuérdese que Jesús en el evangelio según san Juan ofreció de beber de Su manantial a una mujer samaritana. Le dijo algo parecido a lo que María recuerda en este mensaje: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.» Jn 4:13-14. Por lo tanto, el primer apostolado para Jesús y para Su Madre, es que los corazones de los fieles se transformen en manantiales de vida cristiana para los demás. Una niña protestante que iba a cumplir sus nueve años en Estados Unidos, escuchó al pastor de su iglesia cristiana en una prédica, que para que beban agua 15 personas en África (Etiopía) se necesitaban $300 (dólares americanos) para perforar un pozo. Muchos niños en aquel país morían antes de cumplir los 9 años debido a las enfermedades que desarrollaban por no tener agua potable. La Niña Rachel decidió que los regalos que iba a recibir para su cumpleaños, se lo dieran en dinero para recaudar fondos para el África. Así logró recaudar sólo $220. Pero ella no se desanimó y le dijo a su madre que en el próximo cumpleaños lograría la meta y ahorraría los $220. Sin embargo, a los pocos días tuvo un accidente automovilístico y murió. Los padres abrieron una página en internet y antes que la niña muriera, mientras estaba en coma, ya se habían recaudado $45.000 de desconocidos que se solidarizaban con el deseo de Rachel. A los pocos días murió, pero las donaciones siguieron llegando de personas de todas partes del mundo, y así se logró recaudar la increíble suma de $1,200,000 (dólares). Gracias a la labor de una asociación que se fundó para perforar los pozos, hoy día más 80,000 personas beben agua potable en Etiopía. Recientemente los padres de Rachel viajaron a África y fueron recibidos por una multitud de africanos con la foto de su hija para darles las gracias. Ahora son felices y la foto de Rachel permanece al lado de las imágenes de Jesús y de los santos en la capilla de la comunidad. Una de las agrupaciones más beneficiada era católica. Esta historia es real. Se observa como una niña se transformó en manantial de vida para los demás. También tu lo puedes logra si tomas la oración en serio, por que por medio de la ella Dios mismo te ilumina y te dice lo que debes hacer; como la pequeña Rachel. Millones de personas esperan por ti. ¿Qué hace por ellos?

P. Francisco A. Verar

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