23/11/2014 - Testimonio de Patrick y Nancy en Medjugorje

PatrickNancy-MedjugorjeLA VIRGEN HA SALVADO MI VIDA Y LA DE MI FAMILIA

Medjugorje es la grandeza del amor de Dios, que derrama desde hace ya más de 25 años sobre su pueblo a través de María, Madre celestial.  Se equivoca quien cree que se puede circunscribir la obra de Dios a un tiempo, a un espacio o a un pueblo, porque Dios es Amor inconmensurable, Gracia inconmensurable, una fuente que no se agota nunca.  Por eso, cada gracia y cada bendición que viene del Cielo son realmente un regalo inmerecido  para los hombres de hoy.  Aquel que entiende y acepta este regalo puede justamente testimoniar que nada de lo que ha recibido de lo alto le pertenece a él, sino solo a Dios, que es la fuente de todas las gracias.  De este don tan inmerecido de la gracia de Dios nos da testimonio la familia de Patrick y Nancy Latta, de Canadá.  Lo vendieron todo en Canadá para venir a vivir a Medjugorje y, como ellos dicen, “vivir cerca de la Virgen”.  En la siguiente entrevista podréis conocer mejor su testimonio.

 

Patrick y Nancy, ¿podéis decirnos algo de vuestra vida antes de Medjugorje?

PATRICK: Mi vida antes de Medjugorje era completamente distinta.  Yo era un vendedor de coches.  Tenía muchos empleados y toda la vida había vendido coches.  En mi trabajo tuve mucho éxito y me convertí en un hombre muy rico.  No conocía a Dios.  De hecho en los negocios no estaba Dios, o mejor dicho, las dos cosas no encajaban.  Antes de ir a Medjugorje, hacía años que no entraba en una iglesia.  Mi vida era un desastre, llena de bodas y divorcios.  Tengo cuatro hijos, que tampoco habían entrado nunca en una iglesia.

Mi cambio de vida empezó el día en que leí los mensajes de Medjugorje, que me envió el hermano de mi mujer Nancy.  El primer mensaje que leí de la Virgen en aquel tiempo decía: “Queridos hijitos, os invito por última vez a la conversión”.  Estas palabras me tocaron profundamente y me dejaron en estado de shock.

El segundo mensaje que leí fue el siguiente: “Queridos hijitos, he venido para deciros que Dios existe”.  Me molesté con mi mujer Nancy porque nunca me había dicho que estos mensajes eran ciertos y que allí, en algún lugar lejos de América, se aparecía la Virgen.  Continué leyendo los mensajes del libro.  Después de haberlos leído todos, vi mi vida como en una película.  Vi todos mis pecados.  Empecé a reflexionar profundamente en el primer y segundo mensaje que había leído.  Aquella noche sentí que esos dos mensajes estaban dirigidos precisamente a mí.  Lloré toda la noche como un niño.  Entendí que los mensajes eran verdaderos y creí.

Este fue el inicio de mi conversión a Dios.  Desde ese momento acepté los mensajes y empecé a vivirlos, no solo a leerlos.  Y los vivía exactamente y literalmente como pedía la Virgen. No era fácil, pero no cedí porque desde ese día todo empezó a cambiar en mi familia.  Uno de mis hijos era drogadicto, el segundo jugaba a rugby y era alcohólico.  Mi hija se había casado y divorciado ya dos veces sin haber cumplido los 24 años.  Del cuarto hijo, un varón, no sabía ni siquiera donde vivía.  Esta era mi vida antes de conocer los mensajes de Medjugorje.

Todo comenzó a cambiar cuando mi mujer y yo empezamos a ir regularmente a misa, a confesarnos, a comulgar y a rezar el rosario cada día juntos.  Pero el cambio más grande lo experimenté yo mismo.  Nunca en mi vida había rezado el rosario, no sabía ni cómo se hacía.  Y de repente empecé a vivir todo esto.  En un mensaje la Virgen dice que la oración hará milagros en nuestras vidas.  Así, a través del rezo del rosario y de vivir conforme a los mensajes, todo cambió en nuestra vida.  Nuestro hijo pequeño, que era drogadicto, se liberó de la droga.  El segundo hijo, que era alcohólico, abandonó completamente el alcohol.  Dejó de jugar al rugby y se hizo bombero.  También él empezó una vida completamente nueva.  Nuestra hija, después de dos divorcios, se casó con un hombre maravilloso que escribe canciones para Jesús.  Me da pena que no se haya casado por la Iglesia, pero no es culpa suya sino mía… Cuando ahora miro hacia atrás, veo que el cambio comenzó a producirse el día que empecé a rezar como un padre.  El cambio más grande se produjo en mí y en mi mujer.  Antes que nada nos casamos por la Iglesia por lo que nuestro matrimonio se volvió maravilloso.  Las palabras “divorcio”, “márchate, no te necesito”, dejaron de existir.  Porque cuando la pareja reza junta ya no se pueden pronunciar estas palabras.  En el sacramento del matrimonio la Virgen nos ha enseñado un amor que yo no sabía ni tan solo que existiera.

La Virgen nos dice que debemos volver a Su Hijo.  Yo siento que soy uno de esos que se había alejado totalmente de Su Hijo.  En todos mis matrimonios viví sin oración y sin Dios.  En cada boda yo llegaba con mi helicóptero personal, como corresponde a una persona adinerada.  Me casaba civilmente y todo terminaba allí.

 

¿Cómo ha sido vuestro camino de conversión?

Viviendo según los mensajes veía los frutos en mi vida y en la de mi familia.  No podía negarlo.  Este hecho estaba presente en mi vida cada día y me animaba cada vez más a venir a Medjugorje para encontrarme con la Virgen, que me llamaba continuamente.  Por eso decidí abandonarlo todo y venir.  Vendí todo lo que tenía en Canadá y vine a Medjugorje en 1993, justo en la época de la guerra.  No había estado nunca en Medjugorje, ni conocía el lugar.  No sabía ni siquiera en qué iba a trabajar, pero simplemente me encomendé a la Virgen y a Dios para que me guiaran.  Nancy me decía a menudo: “¿Por qué quieres ir a Medjugorje si no sabes ni siquiera dónde está?”  Pero yo seguía empeñado y le contestaba: “La Virgen vive en Medjugorje y yo quiero vivir cerca de Ella”.  Me había enamorado de la Virgen y no había nada que yo no hubiera hecho por Ella.  Todo lo que veis aquí lo ha hecho la Virgen, no yo.  Pensad que nosotros vivimos aquí, donde estamos sentados ahora.  Nos bastan estos 20m2.  Todo lo demás que veis no lo necesitamos.  Se quedará aquí, si Dios lo permite, incluso después de nuestra muerte, porque es un regalo a la Virgen, que nos ha traído aquí.  Todo esto es una celebración para la Virgen, es un agradecimiento de este pecador que de otra forma hubiera acabado en el infierno.  La Virgen ha salvado mi vida y la de mi familia.  Nos ha salvado de la droga, del alcohol y de los divorcios. Todo esto ya no existe en mi familia y realmente porque la Virgen ha dicho que a través del rezo del rosario se realizan milagros.  Empezamos a rezar y vimos con nuestros ojos el fruto de la oración.  Los hijos no se volvieron perfectos pero son mil veces mejores que antes.  Estoy convencido de que la Virgen ha hecho esto por nosotros, por mí, por mi mujer, por nuestra familia.  Y todo lo que la Virgen me ha dado me gustaría devolvérselo a Ella y a Dios.  Nuestra esperanza es que todo aquello que aquí pertenece a la iglesia madre, sea cual sea la comunidad, servirá para la renovación de los sacerdotes, de las monjas y de los jóvenes que desean dar todo a Dios.  Durante todo el año, centenares de jóvenes nos visitan y se quedan con nosotros.  Por eso estamos agradecidos a la Virgen y a Dios, porque podemos servirles por medio de todas las personas que nos envían.  Todo lo que veis aquí se lo hemos dado a la Virgen a través del Santísimo Corazón de Jesús.

 

Fuente: www.santachiarafamiglie.org

 Traducción del italiano a cargo del equipo de www.virgendemedjugorje.org