Boletín nº 163 - 26 de Junio de 2001

Visita del Patriarca de Tripoli y General de la Ordent Maronita de la Orden Basilíca

Del 28 de mayo al 2 de junio de 2001, vinieron en peregrinación a Medjugorje Mons. Georges Riachi, patriarca de Tripoli, Líbano, abad Nicolás Hakim, patriarca general de la orden melquita basílica de los Suerita y ocho sacerdotes de esa orden monástica con un grupo de peregrinos libaneses.

Terminaron su peregrinación con una celebración eucarística en la festividad de Pentecostés en lengua griega y árabe. Acerca de sus impresiones vinculadas a la peregrinación en Medjugorje, Mons. Georges Riachi, patriarca de Tripoli dijo:

“Vine a Medjugorje con un grupo de religiosos de mi orden suerita, que me pidieron que los acompañara. Les dije: “Naturalmente, los acompaño, ¡será para mí un placer visitar el lugar en el cual la Bienaventurada Madre de Dios da signos especiales!” Aquí estoy por primera vez, pero había oído hablar de Medjugorje hace mucho tiempo. Cuando los acontecimientos empezaron aquí estaba en EE.UU., y cuando me convertí en obispo de los Melquita en Australia, uno de mis sacerdotes de Perth me pidió permiso para venir a Medjugorje. Le dije: “¡Adelante!” Estaba muy satisfecho, vino a Medjugorje y se sintió muy tocado. En su iglesia, cada día el grupo de oración reza el Rosario. Hay también cambios en su vida personal. Después de mi regreso al Líbano, hace dos años, uno de los sacerdotes pidió permiso para venir a Medjugorje y yo le di mi autorización. El también se sintió muy tocado. Otro sacerdote que estuvo aquí el año pasado recibió una enorme ayuda y su vida cambió. Yo he venido ahora por primera vez. Sé que la Iglesia no ha dado aún indicaciones al respecto y yo respeto en todo a la Iglesia, pero siento que Medjugorje, a pesar de todo lo que se dice, es un lugar que es bueno visitar, porque allí el hombre puede regresar a Dios, hacer una buena confesión, regresar a Dios con la ayuda de la Bienaventurada Virgen María, llegar a ser mejor con ayuda de la Iglesia.

Sé que a este lugar desde hace 20 años vienen innumerables personas de todo el mundo. Eso es por sí mismo un milagro y una gran cosa. Aquí la gente cambia. Se vuelven más fieles a Dios Nuestro Señor y a Su Madre, la Bienaventurada Virgen María. Es muy hermoso ver como la gente con respeto se acercan al Sacramento de la Santa Comunión y de la Santa Confesión. Veo largas filas de fieles que esperan confesarse. Lo que debemos hacer aquí, lo que los sacerdotes deben hacer es decirle a la gente que sean sinceros con Dios Nuestro Señor, que se abra.
Deseo decirle a la gente que venga a Medjugorje porque este lugar es un signo. Los sacerdotes de Medjugorje tienen una misión importante. Deben estar preparados. La gente viene a este lugar y espera algo particular. Por eso sean ustedes también algo especial. No es fácil, pidan a la Virgen Bienaventurada que los guíe, a ustedes sacerdotes, servidores, a todos aquellos que tienen Medjugorje a su cargo. Que los ayude a dar un buen ejemplo a esta multitud que viene de todo el mundo. Eso es para el pueblo una gran gracia.”

El patriarca general de la Orden Basílica Melquita de los Suerita, abad Nicolás Hakim dio a conocer sus impresiones:

“Vine a Medjugorje como primer patriarca general de una orden del Líbano. Vine con ocho sacerdotes jóvenes de la orden Suerita ara entregar a la Santísima Virgen todo nuestro corazón, todo nuestros pensamientos, nuestro ser y toda nuestra orden. Hemos venido a los ejercicios espirituales, a renovar el espíritu y el alma, a fin de vivir y orar mejor en los monasterios y trabajar en las parroquias y escuelas en las cuales trabajamos, para poder vivir mejor nuestros votos de castidad, pobreza y obediencia.

Escuché el testimonio del vidente Ivan Dragicevic, y ahora deseo leer los libros de Fr. Slavko Barbaric. Aquí lo que más me ha impresionado es el amor que no tiene fronteras. La Virgen nos ama como sus hijos, no mirando nuestros pecados ni nuestras debilidades. Para Ella somos sus hijos amados. Hay que agradecer a Dios y a la Virgen, hay que vivir la reconciliación, aceptar la penitencia y tendremos paz interior. Ustedes que viven aquí seguramente son personas felices, seguramente existen impedimentos. Satanás ataca poderosamente el lugar en que se encuentra la Virgen. A nosotros nos atacaron porque decidimos venir a Medjugorje. Nos preguntaron por qué no íbamos a otro lugar. Satanás ataca siempre la bondad humana. Si quieres hacer el bien y estar cerca de Dios, muchos te serán contrarios. A todos les diré: ¡Vayan y vean!

He sentido la presencia viva de la Santísima Virgen. Ella está por doquier en el mundo, pero aquí está de una manera especial. He sentido paz, simplicidad, he visto el amor en todos los corazones, he visto el cielo en la tierra en donde los corderos cohabitan con los lobos.

El servicio de los sacerdotes que trabajan en Medjugorje es divino. La Virgen pide de ellos que estén a disposición de los peregrinos, de los sacerdotes y de los enfermos. Es un servicio muy importante y meritorio. Dan un buen ejemplo a través de las oraciones que dirigen, a través de la forma en que se encuentran con las personas. Que sean un buen ejemplo y que pidan a Dios y a la Virgen que les dé salud para que puedan continuar. Estuve en la tumba de Fr. Slavko. El es, como la Virgen, su protector. Que se encomienden a su oración.”